uni... dad #65
A Juan Carlos Tizziani, corresponsal de Rosario|12 y periodista que trabajó por la memoria, la verdad y la justicia en Santa Fe, esperando haber aprendido un poco de él.
El retorno del reclamo programático en sectores del panperonismo enunciado por Ofelia Fernández, ahora ya con la fecha del cierre de listas nacionales encima, vuelve a exponer la tensión maldita que el kirchnerismo pocas veces supo cómo gestionar: la versatilidad y flexibilidad que exige un armado político, es decir, el marco de alianzas, táctico y estratégico, estable u ocasional, electoral y no electoral, que confluyen en el aquí y ahora, siempre presionó sobre la intransigencia del discurso k y su horizonte pretendido para el país. Cada vez que se mostró muñeca para un armado amplio se cedió demasiado en los principios; y siempre que se ejerció la intransigencia se terminó por cerrar sobre su núcleo identitario, sin posibilidad de articular mayorías. La máxima cabe tanto para el Cobos del 2007 y la transversalidad como para el Frente de Todos del 2019 con Alberto Fernández, ejemplos de concesiones, y ni hablar del derrotero post conflicto por la 125, donde en el paso de las miles de patrullas inorgánicas del “que florezcan mil flores” a la disciplina sin mérito del “unidos y organizados”, se resignó la posibilidad de construir un destino para el pueblo argentino, un lugar al que caminar todos juntos, y se constituyó una vanguardia que predicaba principios loables y justos sin capacidad de seducir a otros sobre el rumbo que tomar. Cuando la conducción del proceso político se cierra sobre su círculo más cercano, cierra el paraguas que tiene que cobijar al resto y habilita una disputa de facciones.
En Santa Fe, una buena elección del peronismo en octubre le puede aportar 3 diputados a la bancada nacional. Sin PASO, las facciones con peso nacional y/o poder territorial en la provincia se disputan, primero, la cabeza de la lista y, luego, los lugares expectantes. A priori, Rossi, Toniolli y Mirabella no tienen argumentos determinantes para reclamar el primer lugar, La Cámpora y el Frente Renovador todavía no mostraron intenciones y los senadores departamentales miran con distancia. El diputado del Movimiento Evita, que busca renovar su banca, tiene como carta fuerte ser el representante de la articulación que ganó las elecciones en Rosario hace un mes y puede entrar en el paquete también la orga de Máximo Kirchner, que apoya la alianza Sin Miedo. El chivo para este cargo no tiene otra figura más que él pero cuenta con el apoyo de los senadores provinciales del peronismo. El sector del ex gobernador tiene para proponer otros nombres, de ambos sexos, y si no irá por afuera. Solamente la paritaria nacional puede sumar a Patria Grande en la discusión de Santa Fe, en tanto y en cuanto Rosario fue una de las ciudades que mayor cantidad de votos aportó a la candidatura presidencial de Grabois y, a pesar de las tensiones entre ellos, el electorado ve pocas diferencias entre los Juanes, Monteverde y Grabois.
La hipótesis de la dispersión funcional de listas de la referente porteña de Patria Grande no se verifica en nuestra provincia, por lo menos, ya que el dilema doméstico que enfrenta una visión disciplinada del armado es asegurar los 3 con el perottismo adentro o arriesgarse a un 2/1 con una lista separada del peronismo mediterráneo. Mejor dicho, no se comprueba en materia de matemática electoral pero quizás sí de cara a discutir una fidelización del peronismo, dado que la actividad parlamentaria de Mirabella no deja dudas sobre la posibilidad de contar esa banca, sea como se consiga, como parte de la incipiente Fuerza Patria.
¿Qué se necesita para renovar al peronismo?¿Ideas o caras nuevas?¿Ambas? Es llamativo escuchar de boca de espacios y referencias que no acompañaron hasta el final de mandato la segunda presidencia de CFK (cuando los problemas de ese entonces son el techo de hoy) decir que el cuerpo de ideas que encarnó el kirchnerismo fue derrotado. Otra cosa es pensar que continúan pesando los pergaminos de Cristina a la hora de pensar para adelante, más después de la experiencia frentetodista. Un peronismo sin cuadros es, como se dijo ya muchas veces en la historia, un gigante miope invertebrado. Trabajos relativamente recientes se pusieron a estudiar las segundas y terceras líneas de la revolución peronista, una buena fuente de inspiración, que corre un poco el foco de las disputas electorales y no sobrecarga con responsabilidades divinas a quien ejerce la conducción.
Es de indispensable lectura la nota que escribió Martín Staianovich en La Capital para entender cómo se intentan acomodar las cosas en el lore rosarino. Si bien la violencia lesiva no llega a niveles intolerables para la sociedad, la posibilidad de darle sentido y consecutividad a varios homicidios del 2024 hasta esta parte despierta cierta preocupación por el grado de inestabilidad. En esta secuencia, la justicia tiene tasas muy bajas de esclarecimiento.
Garupá Trío se presenta en El Círculo el 22 de agosto para seguir poniendo en valor la obra de Ramón Ayala. “El viejo río que va” es el segundo álbum de Homero Chiavarino, Julián Venegas y Joel Tortul con canciones del misionero, en cuya presentación también van a montar representaciones de la obra pictórica del Mensú. Entradas aquí.

