obstáculo #66
La conducción de Pablo Javkin al frente de la intendencia de Rosario se convirtió en un estorbo para el frente Unidos, que necesita una gestión terminando bien arriba más un/a buen/a candidato/a en 2027 para empujar desde la ciudad más poblada de la provincia la reelección de Pullaro. Para lo segundo hay tiempo aunque poco margen de error. Pero para lo primero ya se barajan acciones inmediatas que van desde el aporte de cuadros técnicos y políticos hasta la toma de control absoluto de las riendas por parte del gobernador. La consultora Innova reportó la opinión de 400 rosarinos sobre las gestiones en sus tres niveles y el Intendente es el que más alto rechazo (62%) y menos aprobación (37%) tiene, contrastando con el balance positivo de su correligionario sentado en el sillón del Brigadier.
En perspectiva, las cosas no parecen mejorar: la economía pre o pos turno electoral se encamina a una devaluación que si bien puede enfriar algo la pulsión importadora, va a tener un impacto rotundo en los precios, sin que el poder adquisitivo acompañe la suba. Y como sabemos, las crisis estallan por abajo.
Llamó la atención que Javkin no estuviera presente en la audiencia de la Comisión de Régimen Municipal que se desarrolló en el Concejo, siendo que en la víspera había enunciado su determinación a declarar la autonomía, con o sin carta orgánica, una vez proclamada la reforma constitucional. O, al igual que el libertario Juan Pedro Aleart, quiso evitar la desventaja jerárquica que iban a mostrar las imágenes con Monteverde, vice de la comisión, sentado en la tarima de las autoridades; o le cedió protagonismo a la presidenta del CMR, Schmuck, que hizo entrevistas en medios, estuvo activa en redes e inauguró la jornada; o, finalmente, empezó la retirada.
Ese mismo viernes, el gobernador abrió los sobres de la licitación de las obras que finalizarían el Hospital Regional Sur y, contemplando que será un nosocomio emblema de la ciudad, en el parte de prensa del portal de Santa Fe a duras penas aparece nombrado el intendente, de forma protocolar, sin ninguna cita y sin imagen ilustrativa de su presencia. En el recorrido por los avances de las obras en la cascada del Saladillo, trabajo con una carga simbólica importante, directamente no estuvo el titular del ejecutivo rosarino entre los funcionarios.
De acá a los próximos dos años habrá que ver qué preponderancia terminará teniendo el proceso autonómico, ya que la idea del oficialismo provincial es bajarle el tono al tema, que la comisión de autonomía trate por arriba solamente los tres artículos que le competen y desensillar hasta que aclare. Cada vez toma más fuerza la posibilidad de elegir representantes para una convención redactora de la carta orgánica municipal y así la pelota se patea hasta el 2028, cuando Javkin ya no tenga la llave del Palacio de los Leones. Nada pasó desde que prometió en el inicio de sesiones ordinarias del 2024 transformar los distritos en “verdaderos centro ciudadanos”, potenciar la descentralización, hasta ahora solamente administrativa. Al contrario, los primeros meses del 25 los sindicatos de estatales activaron el estado de alerta por la idea de “refuncionalizar” algunos de los centros distritales de la gestión. Sin duda, haber cumplido con la promesa del 24 hubiera hecho llegar al año A con otra gimnasia democrática, participativa y ciudadana.
El grito federal no es un coro donde las voces van acompasadas. La nueva liga de gobernadores, entre los cuales se encuentra Pullaro, es una unión transitoria de intereses para usufructuar la vía del centro sin caer en la trampa de negociar por separado con el gobierno nacional de Milei. Como Max no piensa en la presidencia para el 2017, le queda cómodo dejarle ese lugar al gobernador de Córdoba. Las segundas intenciones de Llaryora se evidencian en el compromiso de la carta de intendentes en apoyo a la movida: de más de 400 casi 300 son alcaldes de localidades cordobesas, cerca de 140 son santafesinas y las otras, jujeñas.
El dispositivo pullarista ya se preparaba para respirar después de la convencional pero el acuerdo federal les mete presión por armar una lista competitiva de cara a octubre, con marca personal. En la previa, hablaban de dejarle la cabeza a alguien del PRO pero ahora están recalculando y pueden jugar una ficha más propia. El argumento para salir segundos ya lo tienen: esta elección es como la de Albord “Nicky” Cantard en el 2017, es decir que ponga a quien ponga La Libertad Avanza, el sello y la figura de Milei sobra para conseguir el primer puesto. Ya se sabe que ese lugar va a ser para la karinista Romina Diez. El objetivo de mínima es no quedar terceros, por abajo del peronismo, y pasar el mes diez sin turbulencias dentro de la coalición gobernante. Aunque si se les cae alguna carta, tampoco preocupa tanto.



